La oscura vida sexual secreta de Adolf Hitler

Durante muchos años, se ha especulado sobre la vida sexual de Adolf Hitler. A decir verdad, es fácil suponer que la sexualidad de un dictador tan cruel e implacable como él fuera todo menos normativa.

Sabemos que la unión junto con su esposa Eva Braun no resultó muy satisfactoria; según diversos archivos históricos del Tercer Reich, su cónyuge habría desarrollado una enfermedad ginecológica muy rara que no le permitía mantener relaciones sexuales sin padecer un terrible dolor. Así lo recoge el historiador de la Universidad de Hull, en Inglaterra, Thomas Lundmark, en su libro ‘The Untold Story of Eva Braun’, en el que se detalla la peculiar relación que mantuvo este matrimonio histórico tan relevante para la historia europea del siglo XX.

Pero ahora, una nueva serie documental titulada ‘Hitler’s Secret Sex Life’ (‘La vida sexual secreta de Hitler’) indaga en la vida de alcoba del dictador nazi afirmando que entre sus filias sexuales destacaba un oculto placer por el sadomasoquismo, el incesto y un consumo voraz de pornografía. Además, sugiere que también disfrutaba de prácticas sexuales un tanto escatológicas.

La relación con su sobrina

Dicho documento audiovisual parte de la peculiar relación que el dictador mantenía con Geli Raubal, su sobrina. En 1925, cuando esta tenía tan solo 17 años, comenzó a vivir con Hitler y su madre, Ángela, quien trabajaba como ama de llaves, según recoge un artículo de ‘The New York Post‘ que se hace eco de la serie. El Führer se obsesionó con ella hasta el punto de llegar a tener relaciones sexuales en las que él le pedía que orinara sobre él, según afirma el documental, que pone de prueba las declaraciones del desertor nazi Otto Strasser, muy cercano a Hitler, quien aseguraba que la sobrina no tuvo otro remedio que ceder ante las exigencias del líder.



Seis años después de irse a vivir con el dictador, Raubal es encontrada muerta por una herida de bala en el pecho en el apartamento que el Führer tenía en Múnich. Con tan solo 23 años, la joven puso fin a su vida, o eso es lo que cuenta la versión oficial, pues el documental incide en que se sospecha que fue asesinada y que los nazis destruyeron todas las pruebas que asociaban al líder nazi con esta tendencia incestuosa y gusto por el sexo más depravado. Como es lógico, no quisieron manchar la imagen de Hitler, que en esos años comenzaba a ganar popularidad en la Alemania de entreguerras como líder de un movimiento ultraconservador y nacionalista.

Otro de los nombres que saca a relucir la serie documental sobre la promiscua vida del dictador es el de Renate Müller, una actriz de cine alemana que supuestamente falleció después de que Hitler tuviera una relación sexual sadomasoquista con ella. En este punto, cabe mencionar la teoría que el crítico musical estadounidense Alex Ross establece en su libro ‘Wagnerism: Arts and Politics in the Shadow of Music’ sobre la profunda connotación homoerótica que había en las obras del músico alemán y cómo el partido de Hitler se apropió de esta para crear la estética del Tercer Reich.

En resumidas cuentas, Ross defiende que detrás de esos látigos, uniformes y ropa de cuero negra había una pulsión sadomasoquista, que también sentía preferencia sexual hacia el género masculino en relación a todos los grandes héroes andróginos que aparecían en las obras musicales de Wagner y que el partido nazi usó como parte de la mitomanía alemana que había que recuperar. Años más tarde, cabe comprobar cómo parte de esa indumentaria nazi también fue absorbida por el mundo del BDSM y del arte de vanguardia, pues cualquier orgía de tales características no sería nada sin sus cueros y látigos.

Robert Kaplan, un historiador y psiquiatra forense británico, ha analizado en ‘The Sun’ la posible filia sadomasoquista de Hitler, dando a entender que encaja desde cualquier punto de vista. «Por un lado, se presentó como una especie de maestro, un personaje dominante que caminaba con látigo en mano y amaba todos los uniformes, lo sádico», asegura. «La otra cara del sadomasoquismo es la dominación. Hitler internalizó todo lo que no le gustaba». Según Kaplan, «es bastante factible que alguien con esa personalidad, capaz de dirigir un genocidio, tuviera esta serie de prácticas sexuales».

Müller, la actriz alemana amante de Hitler a la que señalan como compañera (y víctima) de las perversiones del dictador, comenzó a pasar tiempo con el Führer después de que el director de cine Alfred Ziesler les presentara en persona. Así, comenzaron a pasar tiempo juntos, hasta que un día Müller le confesó a Ziesler que lo que más le excitaba al líder nazi es que le patearan en el suelo, según informa el documental.

En 1937, la actriz muere cuando una serie de autoridades nazis entran en su domicilio, dejando en sospecha si realmente se suicidó arrojándose por la ventana o fue un general quien le dio el empujón. Sea como fuere, es bastante llamativo que ambas amantes, Müller y Raubal, acabaran suicidándose en una época en la que el imperio nazi todavía no había llegado a su culmen ni mucho menos a su decadencia. Y cuando Hitler todavía no era el líder que llegó a ser.

Una pulsión ‘voyeurística’

Otra de las informaciones que esgrime el documental es que Hitler se había vuelto adicto a la pornografía después de asumir su cargo como canciller de Alemania, en 1933. Al parecer, tenía una pulsión ‘voyeurística’ que le llevaba a invitar a prostitutas y ‘strippers’ a su refugio de montaña. «El voyeurismo encaja con su sexualidad y personalidad», asegura Kaplan. Heinrich Hoffman, fotógrafo del nazismo, fue reclutado para suministrar de películas pornográficas al Führer, que por aquel entonces serían muy rudimentarias.

Por último, otra de las afirmaciones más polémicas del documental es la de que su médico personal, Theodor Morell, quien también estaba detrás de la profunda adicción que Hitler desarrolló a la heroína y anfetaminas, le inyectó semen de toro una noche en el dormitorio. Una versión que no menciona Norman Ohler, el prestigioso historiador y autor de ‘El gran delirio: Hitler, drogas y el III Reich’, publicado en España en 2016, quien asegura que sobre todo hacia el final de su vida el dictador sufría una gran dependencia a los opiáceos. Son muchas los mitos y leyendas que han surgido alrededor de la personalidad de este personaje histórico tan temible. Una larga lista de suposiciones, pruebas y comentarios a su vida personal que nunca cesarán.

Vía: ACV