Uno de cada tres hombres experimenta problemas de erección después de los 40. ¿A qué se debe y qué tipos de tratamientos existen?

Un gatillazo es la forma coloquial de denominar a la disfunción eréctil esporádica y puntual en un hombre. Es una expresión que normalmente sirve para mofarse tanto de la persona a la que le ocurre como de la pareja con la que le pasa.

Cuando aparece un “gatillazo”, la relación sexual termina porque el pene deja de estar erecto y es casi imposible seguir con el coito. El término hace alusión a una disfunción eréctil puntual, es decir, lo más común es la referencia a un gatillazo como un suceso aislado, producto de circunstancias concretas.

En realidad, tampoco sabremos a ciencia cierta si es algo puntual sin analizar la vida sexual del hombre en globalidad y a través del tiempo. Lo cierto es que casi uno de cada tres hombres experimenta problemas de erección después de los 40 y uno de cada dos después de los 60. ¿Cuáles son las causas más comunes de los gatillazos? ¿Qué hacer para conseguir una erección satisfactoria?

Gatillazo: entre la burla, la preocupación y el humor

Puede ser que un hombre o una mujer hablen abiertamente de haber tenido un problema de “gatillazo” juntos, pero raramente ocurre esta conversación. El gatillazo es visto en el hombre como una muestra de poca virilidad y poco valor sexual. Como no, la pareja suele aparecer en el gatillazo de un hombre como una de las principales causas.

De forma arbitraria, se afirma que si un hombre sufre de un gatillazo en el acto sexual con una mujer, suele ser porque ella no está excitándolo lo suficientemente bien, o simplemente a él esta mujer no le interesa demasiado.

Si bien es cierto que se puede perder la erección por una falta de estimulación o atracción, esta no es la única causa. Y, además, de serlo, no debería pasar nada en una relación sana. Que no haya en un determinado momento ganas o atracción, no quiere decir que no se produzca nunca. O que esto sea motivo de burla.



¿Por qué se produce el gatillazo?

El gatillazo o una disfunción eréctil puntual se puede producir debido a múltiples causas. Por ejemplo, el cansancio, el consumo de sustancias o la poca motivación por tener un acto sexual en un momento determinado, ente otras.

Ahora bien, si el “gatillazo” se da en múltiples ocasiones y durante un tiempo prolongado podemos estar hablando de un trastorno de disfunción eréctil.

Causas de la disfunción eréctil

El 15 % de los hombres que tienen presión arterial alta tienen problemas de disfunción eréctil y solo el 25 % de los hombres preocupados consulta a un médico. Además, el 20 % de las disfunciones eréctiles son de origen psicológico y el 80 % son causadas por una anomalía médica.

Un pequeño porcentaje de hombres que padecen disfunción eréctil son tratados correctamente: la gran mayoría de ellos no consulta por vergüenza, pero también porque no saben que existen tratamientos efectivos. Por otro lado, los hombres mayores piensan que la aparición de este malestar es normal y definitivo.

A continuación, explicamos algunas de las principales causas de disfunción eréctil:

  • La primera causa de disfunción eréctil es simplemente un evento inevitable como el envejecimiento. Con la edad, los tejidos pierden en términos de contractibilidad. Se relajan con menos facilidad y por lo tanto los vasos sanguíneos tienen más dificultad para hincharse y permitir que la sangre fluya hacia el pene. La edad de cincuenta años es un punto de inflexión importante.
  • Los problemas circulatorios son una de las causas más comunes de disfunción eréctil. Por ejemplo, la diabetes provoca una mala circulación de la sangre, en particular en el órgano sexual. La presión arterial alta y la insuficiencia renal también pueden causar una mala circulación sanguínea.
  • Un exceso de colesterol acabará acumulándose y formando depósitos como las placas de ateroma, en las paredes de los vasos. Su diámetro se reduce y la sangre circula peor.
  • Los problemas hormonales pueden ser la causa de la disfunción eréctil: si la testosterona está presente en cantidad insuficiente, esto puede provocar problemas de erección, sobre todo en el momento de la andropausia.
  • El bloqueo psicológico. Cuando más busca el hombre el desempeño sexual, más se olvida de sí mismo como individuo y esto puede dificultar o imposibilitar la erección. El estrés juega aquí un poderoso papel inhibidor. Este es el arquetipo del círculo vicioso: no funcionó la última vez, por lo que nos acercamos a la próxima relación sexual con aprehensión y por tanto, inevitablemente, tampoco funciona, lo que refuerza la sensación de fracaso. La única solución entonces es trabajar en uno mismo para romper este círculo.
  • La operación de próstata implica la extirpación del tumor o incluso de toda la glándula. A menudo, es difícil realizar la ablación sin tocar estos nervios. Si se destruyen, la erección natural ya no es posible. Hasta hace unos años, cuando no existía la cirugía para tratar el cáncer de próstata, la impotencia era casi siempre una consecuencia ineludible. Afortunadamente, las cosas han cambiado. Se intenta mantener al menos un nervio erector en la medida de lo posible.

Síntomas

La disfunción eréctil puede ser mínima, episódica o persistir durante meses o incluso años si no se trata. Puede manifestarse por una incapacidad para obtener una erección, una incapacidad para penetrar a la pareja, una dificultad para mantener una erección rígida y estable durante las relaciones sexuales o incluso una interrupción rápida de la erección después de haber penetrado a la pareja, sin lograr eyacular.

Tratamiento para el gatillazo

Para un gatillazo aislado en una persona que no presenta normalmente ningún tipo de problema en la actividad sexual, lo primero que se debe de demandar es tranquilidad y naturalidad. No somos máquinas, somos seres humanos sujetos a procesos psicológicos y físicos que nos hacen encontrarnos mal para conducir, hacer deporte o tener una erección.

El hecho de que se haya tenido un gatillazo no tiene que presionar para la próxima experiencia. Son situaciones totalmente distintas. Una persona debería empezar a preocuparse cuando este hecho se repite muchas veces. Ahí podría tratarse de algo más generalizado como la disfunción eréctil.

Tratamiento para la disfunción eréctil

Es fundamental tratar primero la causa médica:

  • La hipertensión arterial o la diabetes pueden causar la disfunción eréctil. Existen medicamentos que inducen la erección como Viagra, Cialis o Levitra. Estos fármacos actuarán como una muleta que permitirá que el paciente funcione correctamente.
  • Inyecciones en el pene: es posible administrar inyecciones intracavernosas. El pene es como una esponja y si esta esponja está seca, la sangre no circula. La ventaja de este método es la reducción de efectos secundarios. El único riesgo con las inyecciones es posiblemente el priapismo (erección prolongada). Las inyecciones las realiza primero el médico y luego pasa a enseñar al paciente a realizarlas él mismo, en particular mediante autoinyectores.

Tratamiento psicológico

Aunque la disfunción eréctil se asocia predominantemente con causas físicas, como problemas circulatorios, no se presta suficiente atención a las contribuciones psicológicas del problema. Esto puede ocurrir cuando puede producirse una erección, pero esta es inhibida por factores psicológicos.

El sexo es una experiencia muy subjetiva, que requiere que el cuerpo y la mente trabajen juntos. Cuando se llega a este punto óptimo, es posible encontrar la cura para la disfunción eréctil.

A menudo, se olvida que lograr y mantener una erección requiere que un hombre esté comprometido psicológicamente, en lugar de ser el mero títere de una respuesta física sin sentido.

La terapia cognitivo-conductual (TCC)

La terapia cognitivo-conductual (TCC) es quizás una de las formas de terapia más útiles para tratar la disfunción eréctil, en especial en relación con la ansiedad por el desempeño, la baja autoestima y la pérdida de la excitación sexual.

La TCC es una terapia proactiva y procesable cuyo objetivo es ayudar a cambiar la forma de pensar y comportarse. Privilegia la idea de que los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones físicas están interrelacionados.

Siguiendo este método, trabaja para comprender cómo los desencadenantes específicos pueden evocar pensamientos, sentimientos, sensaciones y comportamientos. Como resultado, puede adoptar un enfoque más positivo y realista del sexo en general y dejar de concentrarse solo en conseguir una erección.

El sexo y el placer son mucho más que el coito. Cuando se deja de focalizar todo el placer en la penetración, que raramente es lo que da placer a la mujer, el sexo es más abierto, la persona se relaja y la erección puede volverse a dar de forma natural.

Cristina Roda Rivera

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