El impacto cultural de ‘Sailor Moon’: Cómo un anime de los 90 inspiró a generaciones de fans y originó un multimillonario imperio global de merchandising

Las tardes eran sagradas cuando era pequeña.

Después del cole, a finales de los 90, corría hacia la tele más cercana para ver mis series preferidas en Toonami, un espacio mítico de Cartoon Network muy parecido a la franja horaria mañanera en Antena 3 durante aquella misma época. En concreto, el anime japonés abarcó buena parte de mi consumo mediático en mi juventud. Por ejemplo, me enamoré de una japonesa rubia de 14 años que luchaba contra el mal en nombre de la LunaSailor Moon.

Me encantaba su imaginario y sus tramas dramáticos, cuyos clímax siempre terminaban con Sailor Moon y sus compañeras Sailor Soldiers uniéndose para salvar el día. En su momento conocí a la protagonista como Serena, pues ese fue su nombre en el doblaje estadounidense. Pero en España se la conoció como y su nombre original es Usagi Tsukino.

Muchas chicas como yo se engancharon a la serie para averiguar si esa heroína adolescente vencería a los enemigos y salvaría el mundo, pese a que gran parte de su tiempo lo invertía llorando sobre sus amigas o sobre su novio, Mamoru (Daren en Estados Unidos, Armando en España).

Pero el impacto cultural de estas marineras de la Luna solo acababa de empezar.



El cómic japonés autoconclusivo titulado Codename: Sailor V acabó siendo el detonante para que su autora, la Naoko Takeuchi, se interesara por la astrología. Tras descubrir ese mundo, la dibujante creó todo un universo que desarrolló a modo de serial (Sailor Moon) para Nakayoshi, una revista mensual centrada en manga shōjo («para chicas»).

En 1992, poco después del lanzamiento del manga Sailor Moon, el personaje salta de las viñetas para aterrizar en su adaptación de anime a cargo de Toe Animation. En Japón la serie se tituló Pretty Soldier Sailor Moon y se emitió en TV Asahi.

A finales de los 90, Sailor Moon caló en los espectadores estadounidenses, como yo, que quedaron impresionados por su estética diferente. Una buena muestra de lo imperecedera que es su heroína es el hecho de que las generaciones más jóvenes están disfrutando de Sailor Moon Crystal, anime reboot que debutó en 2014.

Al contrario que el anime original, Sailor Moon Crystal es una adaptación más fiel de la historia del manga. Ha generado nuevos fans del mundo de las Sailor Soldiers y ha reenganchado a antiguos seguidores que se pasaron la juventud consumiendo el manga y el anime.

La comunidad de fans de Sailor Moon es global y duradera

Sailor Moon no fue solo una serie de televisión; forma parte de la nostalgia de los 90 y constituyó un elemento clave de la ola que trajo el anime a la televisión occidental. Ha acabado formando tanto una de las comunidades de fans más visibles como un imperio global de merchandising.

«Cuando hablas con los fans sobre por qué son fans y por qué siguen siendo fans, todos responden lo mismo: por las historias», explica Peter Tatara, fundador de Anime NYC, convención anual de anime, para Insider«Es frecuente que lo que ves en un anime te acabe calando, porque su forma de contar historias es diferente a lo que nos acostumbró la cultura pop estadounidense».

La serie Crystalcuya película está disponible en Netflix, permitió a los fans que crecieron leyendo los cómics ver sus tramas cobrar nueva vida mientras fans más jóvenes se adentraban en el universo. Fuera de la pantalla, el manga se relanzó en 2011 en Estados Unidos a través de Kodansha; se ha convertido en una de las franquicias best-sellers del mundo de los cómics. En España, el relanzamiento tuvo lugar en verano de 2012, a cargo de Norma.

«No estábamos acostumbrados a mangas en donde las chicas son las protagonistas. Sin contar por supuesto el manga romántico», explica Yae Sahashi, vicepresidente de ventas y marketing en Kodansha. «En el caso de Sailor Moon, el foco no son los líos románticos, sino la historia de unas adolescentes normales que buscan su identidad y su sitio».

Las oportunidades de merchandising son infinitas y no se limitan a lanzar figuras o varas. Marcas de maquillaje como ColourPop han capitalizado este interés duradero sacando su colección inspirada en Sailor Moon; marcas de ropa callejera como KITH tienen sus sudaderas o camisetas con los personajes de la serie. Etsy cuenta con cientos de tiendas con objetos inspirados en el anime: joyeríafundas para el AirPod o incluso cajas de música que tocan el tema de la serie.

Y es que un personaje que se mantiene popular durante casi 3 décadas es demasiado lucrativo como para no aprovecharlo.

En 2019, Universal Studios Japón reveló una experiencia 4-D inmersiva y líneas de productos que solo estuvieron disponibles en primavera y verano. En 2014, Japan Times informó que la franquicia había amasado unos 13.000 millones de dólares en ingresos gracias a las ventas mundiales de merchandising. Y eso antes de que se emitiera el anime reboot.

La comercialización de esta serie popular sigue cosechando beneficios. El interés no tiene pinta de decaer gracias a la recién estrenada película en NetflixEl largometraje, dividido en 2 partes, se inspira en el arco argumental del Sueño del manga y es continuación directa de Sailor Moon Crystal, que terminó en 2016.

Los fans de Sailor Moon adoran homenajear a la serie con cosplay y merchandising

La comunidad de fans de Sailor Moon es una de las más visibles. Famosas como la rapera Lizzo o la influencer Stassie Karanikolaou suelen disfrazarse de estos personajes icónicos.

El renacimiento del contenido de Sailor Moon en servicios de streaming populares como Netflix también ha inspirado a fans, como la periodista Victoria Johnson, para crear proyectos de contenido. El podcast Sailor Moon Fan Club de Johnson habla sobre las diferentes tramas de la serie y además entrevista a fans conocidos como escritores, actores u otros periodistas.

«Era fascinante por todo: las batallas, los villanos, las historias corrientes sobre amor y amistad. Cuando lo vi por primera vez jamás había experimentado nada igual», explica Johnson para Insider.

A nivel personal, Johnson revela que el anime le inspiró a ser «una mejor persona».

«Los personajes viven por el amor y la justicia, y consiguen un buen equilibrio entre perdonar a los demás y evitar que alguien se aprovechara de ellos. Usagi me inspiró con su compasión hacia los demás y su habilidad de no prejuzgar».

Johnson en particular admira el poder unificador de la comunidad de fans, que incluye a gente de todo tipo de culturas, edades y experiencias.

«Me alegra saber que toda esta gente increíble tiene al menos una cosa en común: su amor por Sailor Moon«, explica la periodista para Insider«¡Pensé que sería divertido hablar sobre este amor que compartimos y además mostrar cuán variada es esta comunidad!».

El legado de Takeuchi como creadora de Sailor Moon, no prevalece debido al merchandising o a los beneficios; brilla gracias a los fans de todas las edades que se emocionan al escuchar el tema principal o compartiendo imágenes de cosplays en redes sociales. Prevalece gracias a aquellas que comparten su amor por la serie con sus hijas, sobrinas y chicas jóvenes en general, para revelarles que existen historias sobre mujeres que valoran la amistad y el amor por encima del resto de cosas.

Dana GivensInsider